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Qué debe incluir una cotización de letrero (y qué preguntar antes de firmar)

·5 min de lectura

Señalética direccional instalada en acceso

Dos cotizaciones por “un letrero de 3 × 1 metro” pueden tener una diferencia enorme de precio y estar ambas bien hechas — porque no están cotizando lo mismo. Esta guía es para que puedas compararlas de verdad.

Lo que una cotización seria especifica

El material, con nombre y espesor

No basta “acrílico”. Debería decir qué tipo y de qué espesor, porque un acrílico de 3 mm y uno de 5 mm se comportan distinto en un letrero grande: el delgado puede pandearse con el calor.

Lo mismo para vinilos: monomérico, polimérico o fundido no son sinónimos, y la diferencia de vida útil entre ellos es de años.

Las medidas finales

Parece obvio, pero conviene confirmar si la medida cotizada es del letrero completo o del área impresa. Con marcos, cantos o estructura, no siempre coinciden.

Si lleva laminado (y cuál)

En exterior el laminado UV es lo que evita que los colores se apaguen. Es una de las primeras cosas que se recorta para bajar el precio, así que si dos cotizaciones difieren mucho, mira acá primero.

Cómo se va a instalar

¿Va pegado, atornillado, sobre una estructura nueva? ¿Quién provee esa estructura? Un letrero cotizado “sin estructura” puede necesitarla igual, y eso aparece después como un costo extra.

Si incluye o no la instalación

Y si la incluye, hasta qué altura. Los trabajos que requieren andamio, plataforma elevadora o corte de tránsito tienen un costo que no es el mismo que colgar algo a dos metros.

El plazo

Debería distinguir plazo de fabricación de plazo de instalación, y decir desde cuándo corre: normalmente desde la aprobación del diseño final, no desde que te llegó la cotización.

Qué pasa con el diseño

¿El precio incluye diseño o asume que tú entregas el archivo listo? Si lo incluye, ¿cuántas rondas de cambios? Esto evita la conversación incómoda en la tercera corrección.

Las partidas que suelen quedar fuera

Estas no son trampas — son cosas que muchas veces no se saben al momento de cotizar. Pero conviene preguntarlas antes, no después:

  • Retiro del letrero antiguo y reparación del muro donde estaba.
  • Punto eléctrico hasta el letrero, si es iluminado. Llevar corriente desde el tablero puede costar tanto como el letrero.
  • Permisos y trámites, si corresponden. Esto varía según la comuna y el tipo de letrero, y conviene confirmarlo con tu municipalidad antes de fabricar.
  • Trabajo en altura con equipos especiales.
  • Refuerzo del muro, si la estructura existente no soporta el peso.

Las preguntas que vale la pena hacer

“¿Ustedes fabrican o subcontratan?” No hay una respuesta correcta, pero cambia a quién le reclamas si algo sale mal y cuánto control hay sobre los plazos.

“¿Qué garantía tiene y qué cubre exactamente?” Una garantía que cubre defectos de fabricación es distinta de una que cubre decoloración. Pregunta por escrito qué incluye.

“¿Puedo ver un trabajo parecido que hayan hecho?” Fotos del proceso, no solo del resultado. Ver cómo quedó una instalación por detrás dice más que la foto bonita de frente.

“¿Quién repone si falla un LED al año?” En letreros iluminados esto importa más de lo que parece.

“¿Qué necesitan de mi parte y para cuándo?” Normalmente el logo en vector, la aprobación del diseño y acceso al local. Si estas tres cosas se atrasan, el plazo se atrasa.

Una señal de alerta

Desconfía de la cotización que es solo un número. Un precio sin materiales, medidas, plazo ni alcance no se puede comparar con nada, y suele terminar en diferencias de expectativas a mitad del trabajo.

Una cotización que detalla más y cuesta un poco más muchas veces sale más barata al final, porque no tiene sorpresas.


¿Tienes una cotización en la mano y quieres una segunda opinión? Mándanosla y te decimos qué le falta especificar, sin compromiso.

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